viernes, 11 de diciembre de 2009

Razones de orgullo

En los movimientos femeninos me parece sumamente erróneo el espíritu de competición con el sexo opuesto y el espíritu de orgullo. La frase “ser mujer es bello” no tiene ningún sentido. En realidad, ser una mujer no es ni bello ni feo, o bien son las dos cosas, lo mismo que ser un hombre.
Es erróneo descubrir unos motivos de orgullo, o unos motivos de humillación, en el propio nacimiento u origen o en la propia condición humana. Con respecto al hecho de ser judíos, es tan erróneo sentirse avergonzado como vanagloriarse de ello. Con respecto al hecho de ser homosexuales, es tan erróneo sentirse avergonzados como sentirse orgulloso de ello. La actitud correcta es sentir una absoluta indiferencia ante la propia condición humana. Una de las cosas que hoy más envenenan el mundo es la retórica construida sobre simples condiciones humanas.
Se suele decir que el orgullo ideológico, en los movimientos femeninos por ejemplo, se ha generado por siglos de humillaciones y persecuciones, y que por lo tanto es justificable y comprensible. Eso significa que hay que ser indulgentes con tales movimientos si asumen actitudes equivocadas, si cometen errores. Pero se es indulgente con las personas consideradas individualmente, no con los errores de las ideas. A las ideas se les pide que sean verdaderas y justas, de inmediato y de forma absoluta. Diciembre 1975, Razones de orgullo. Natalia Ginzburg, Ensayos.