martes, 23 de septiembre de 2008

El político.

Es una falacia elemental llegar a la conclusión de que, como en una democracia los políticos representan a la gente, en consecuencia los políticos son personas representativas. La vida cerrada del político típico es muy parecida a la vida de una casta militar o de la Mafia o de los grupos de bandidos de Kurosawa. Uno inicia su carrera desde abajo, haciendo recados y espiando; cuando ha demostrado su lealtad, obediencia y disposición a soportar humillaciones ridículas, se le permite la integración en la banda; a partir de ahí, su primer deber es convertirse en el líder de la banda. J.M. Coetzee, premio Nobel de literatura. Diario de un mal año.