“Yo digo que la literatura es lo esencial, lo básico. Todo lo que no sea literatura no existe. Porque ¿dónde está la realidad? Un árbol lo es porque uno lo está nombrando. Y al nombrarlo está suscitando la imagen inventada que teníamos. Pero si no lo nombras el árbol no existe.” Francisco Ayala
sábado, 28 de noviembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
Faharenheit 451

… Mientras tanto, nuestra búsqueda de una revista que publicara partes de Fahrenheit 451 llegó a un punto muerto. Nadie quería arriesgarse con una novela que tratara de la censura, futura, presente o pasada.
Fue entonces cuando ocurrió la segunda gran novedad. Un joven editor de Chicago, escaso de dinero pero visionario, vio mi manuscrito y lo compró por cuatrocientos cincuenta dólares, que era todo lo que tenía. Lo publicaría en los número dos, tres y cuatro de la revista que estaba a punto de lanzar.
El joven era Hugh Hefner. La revista era Playboy, que llegó durante el invierno de 1953 a 1954 para escandalizar y mejorar el mundo. El resto es historia. A partir de ese modesto principio, un valiente editor en una nación atemorizada sobrevivió y prosperó. Cuando hace unos meses vi a Hefner en la inauguración de sus nuevas oficinas en California, me estrechó la mano y dijo: “Gracias por estar allí”. Sólo yo supe a qué se refería.
Sólo resta mencionar una predicción que mi bombero jefe, Beatty, hizo en 1953, en medio de mi libro. Se refería a la posibilidad de quemar libros sin cerillas ni fuego. Porque no hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe…. Ray Bradbury, autor de Faharenheit 451.
Fue entonces cuando ocurrió la segunda gran novedad. Un joven editor de Chicago, escaso de dinero pero visionario, vio mi manuscrito y lo compró por cuatrocientos cincuenta dólares, que era todo lo que tenía. Lo publicaría en los número dos, tres y cuatro de la revista que estaba a punto de lanzar.
El joven era Hugh Hefner. La revista era Playboy, que llegó durante el invierno de 1953 a 1954 para escandalizar y mejorar el mundo. El resto es historia. A partir de ese modesto principio, un valiente editor en una nación atemorizada sobrevivió y prosperó. Cuando hace unos meses vi a Hefner en la inauguración de sus nuevas oficinas en California, me estrechó la mano y dijo: “Gracias por estar allí”. Sólo yo supe a qué se refería.
Sólo resta mencionar una predicción que mi bombero jefe, Beatty, hizo en 1953, en medio de mi libro. Se refería a la posibilidad de quemar libros sin cerillas ni fuego. Porque no hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe…. Ray Bradbury, autor de Faharenheit 451.
Nota: El título hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde (equivale a 233º C).
jueves, 26 de noviembre de 2009
Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo. Segunda parte.

… Hay muchos días, sobre todo últimamente, en los que, no sé por qué, pero descanso de todo esto. Me olvido de que soy un ladrón de frases de autobús. El lunes pasado era uno de esos días. Pero de pronto pasó algo bien imprevisto. Me encontraba de pie en el asfixiante autobús repleto, iba apoyado distraídamente en una de las barras de la plataforma central, cuando una mujer que hablaba por su móvil dijo detrás de mí:
-Voy a bajarme ahora, en la estación de Fontana. Tengo treinta años, pero no sé si los aparento. No soy ni guapa ni fea. Llevo un abrigo gris. Bueno, nos vemos. Hasta ahora.
Viajaba de espaldas a mí, de modo que no le podía ver la cara, a menos que diera dos pasos (imposibles) para ponerme delante de ella, o hiciera un gesto muy forzado con la cabeza pero que, con tanta gente alrededor, habría quedado poco natural. Aquel “no soy ni guapa ni fea” me llegó al alma. Era una frase que había oído mil veces, pero que ahora escuchaba con intensidad diferente. Me dejó completamente preocupado. ¿Se puede realmente ser algo intermedio? ¿Qué podría haber ocurrido en la vida de aquella mujer para que se valorara ella tan poco a sí misma y no tuviera problema en formularlo en voz alta? ¿Le gustaba ser modesta? ¿Lo era simplemente y no había que darle más vueltas a todo aquello? ¿O tal vez no era nadie y ni siquiera llegaba a modesta? Me pareció desazonante que alguien se resignara a tanta grisura…
-Voy a bajarme ahora, en la estación de Fontana. Tengo treinta años, pero no sé si los aparento. No soy ni guapa ni fea. Llevo un abrigo gris. Bueno, nos vemos. Hasta ahora.
Viajaba de espaldas a mí, de modo que no le podía ver la cara, a menos que diera dos pasos (imposibles) para ponerme delante de ella, o hiciera un gesto muy forzado con la cabeza pero que, con tanta gente alrededor, habría quedado poco natural. Aquel “no soy ni guapa ni fea” me llegó al alma. Era una frase que había oído mil veces, pero que ahora escuchaba con intensidad diferente. Me dejó completamente preocupado. ¿Se puede realmente ser algo intermedio? ¿Qué podría haber ocurrido en la vida de aquella mujer para que se valorara ella tan poco a sí misma y no tuviera problema en formularlo en voz alta? ¿Le gustaba ser modesta? ¿Lo era simplemente y no había que darle más vueltas a todo aquello? ¿O tal vez no era nadie y ni siquiera llegaba a modesta? Me pareció desazonante que alguien se resignara a tanta grisura…
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo.

Llevo muchos años ejerciendo de espía casual en el autobús de la línea 24 que sube por la calle Mayor de Gracia, en Barcelona. Tengo en casa un archivo de gestos, frases y conversaciones escuchadas a través del tiempo en ese trayecto de autobús, y hasta creo que podría escribir una novela tan infinita como aquella que quería hacer Jeo Gould sobre Nueva York, pues he robado y registrado todo tipo de frases sueltas, conversaciones extrañas, disparatadas situaciones.
Un modesto delincuente, por cierto, parece haberse enamorado últimamente de esa línea de autobús. Le llaman –ya es muy conocido entre algunos pasajeros- el ladrón del 24. En cuanto sube al autobús, aquellos pasajeros que le conocen advierten a gritos a los incautos: “¡Cuidado, cuidado, que entró el ladrón del 24!”
La escena es siempre conmovedora y tiene grandeza y hasta algo de épica popular, y a mi me recuerda, salvando todas las diferencias, una película que vi de niño en el que la gente de los barrios bajos se movilizaba para estrechar el cerco de un asesino de niñas. Al ladrón del 24 le han detenido unas quinientas veces ya, pero siempre queda en libertad y regresa al autobús, donde es muy famoso. No parece interesarle una línea distinta, ni otro autobús. Le debe de encantar –como a mí me pasa- sentirse un habitual de esa línea, o tal vez le apasiona simplemente repetirse… Se parece en algo a mí: los dos robamos en esa línea de autobús. Claro que el roba carteras y yo me limito a capturar frases, rostros, gestos…
Un modesto delincuente, por cierto, parece haberse enamorado últimamente de esa línea de autobús. Le llaman –ya es muy conocido entre algunos pasajeros- el ladrón del 24. En cuanto sube al autobús, aquellos pasajeros que le conocen advierten a gritos a los incautos: “¡Cuidado, cuidado, que entró el ladrón del 24!”
La escena es siempre conmovedora y tiene grandeza y hasta algo de épica popular, y a mi me recuerda, salvando todas las diferencias, una película que vi de niño en el que la gente de los barrios bajos se movilizaba para estrechar el cerco de un asesino de niñas. Al ladrón del 24 le han detenido unas quinientas veces ya, pero siempre queda en libertad y regresa al autobús, donde es muy famoso. No parece interesarle una línea distinta, ni otro autobús. Le debe de encantar –como a mí me pasa- sentirse un habitual de esa línea, o tal vez le apasiona simplemente repetirse… Se parece en algo a mí: los dos robamos en esa línea de autobús. Claro que el roba carteras y yo me limito a capturar frases, rostros, gestos…
martes, 24 de noviembre de 2009
Antonio Vega

Antes de haber nacido es una canción que Antonio Vega sólo tocó una vez en directo, en Bilbao, el 28 de marzo de 2009. Se grabó, pero un fallo de ordenador la hizo desaparecer. Sólo quedó un manuscrito:
Lejos donde no llega la voz
rebota el eco de una imagen muda
El amanecer, con la niebla del recuerdo confundida
me atrapa y lanza a un viaje veloz
acercándome al calor de la estrella que persigo
Cuando la noche sólo era el día oscurecido
cuando vivir no era privilegio restringido
yo podía ser feliz sin ser el elegido
Hasta aquí he llegado
desde aquí he partido
un camino sin descanso que buscó donde nacer
antes de haber nacido.
rebota el eco de una imagen muda
El amanecer, con la niebla del recuerdo confundida
me atrapa y lanza a un viaje veloz
acercándome al calor de la estrella que persigo
Cuando la noche sólo era el día oscurecido
cuando vivir no era privilegio restringido
yo podía ser feliz sin ser el elegido
Hasta aquí he llegado
desde aquí he partido
un camino sin descanso que buscó donde nacer
antes de haber nacido.
Antonio Vega falleció el 12 de mayo de 2009.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Fuera de aquí, tal es mi meta.

Ordené traer mi caballo del establo. El criado no me entendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y me monté en él. Oí una trompeta a lo lejos, pregunté al criado su significado. No sabía nada ni había oído nada. Me detuvo en el portón y preguntó: ”¿Adónde cabalgas, señor?” “No lo sé”, dije, “fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta.” “¿Así que conoces tu meta?”, preguntó. “Sí”, respondí, “acabo de decirlo. Fuera de aquí, tal es mi meta” Franz Kafka, La partida.
sábado, 21 de noviembre de 2009
El miedo.
"El hombre tiene sus preocupaciones en todos los rincones de la Tierra" (Confucio)
Nuestro cerebro es una máquina de anticipar. A lo largo del proceso evolutivo ha incrementado paulatinamente su capacidad para predecir, utilizando analogías con el conocimiento acumulado de experiencias anteriores, tanto propias como de los ancestros. Según el escritor y filósofo José Antonio Marina, no existe especie más miedosa que la humana. Es el tributo que hemos de pagar por nuestra inteligencia privilegiada.
Por un lado, esta facultad para ser previsores constituye una ayuda inestimable para la supervivencia, dado que permite evitar el peligro incluso antes de que se manifieste. También es un recurso para aprender, así como para planear proyectos y crear medios con que lograr metas futuras. Pero esta habilidad también causa alguno de nuestros fallos más evidentes.
Precisamente la capacidad de anticipar es lo que atrapa a muchas personas en círculos viciosos de preocupación. Al vivir entre el recuerdo y la imaginación, entre los fantasmas del pasado y el futuro, se reavivan antiguos peligros o se inventan amenazas nuevas. Resulta fácil entonces confundir la fantasía con la realidad, y sufrir terriblemente por la incertidumbre de lo que pueda pasar. Libros que dan calma. Seis formas de exagerar los peligros
Nuestro cerebro es una máquina de anticipar. A lo largo del proceso evolutivo ha incrementado paulatinamente su capacidad para predecir, utilizando analogías con el conocimiento acumulado de experiencias anteriores, tanto propias como de los ancestros. Según el escritor y filósofo José Antonio Marina, no existe especie más miedosa que la humana. Es el tributo que hemos de pagar por nuestra inteligencia privilegiada.
Por un lado, esta facultad para ser previsores constituye una ayuda inestimable para la supervivencia, dado que permite evitar el peligro incluso antes de que se manifieste. También es un recurso para aprender, así como para planear proyectos y crear medios con que lograr metas futuras. Pero esta habilidad también causa alguno de nuestros fallos más evidentes.
Precisamente la capacidad de anticipar es lo que atrapa a muchas personas en círculos viciosos de preocupación. Al vivir entre el recuerdo y la imaginación, entre los fantasmas del pasado y el futuro, se reavivan antiguos peligros o se inventan amenazas nuevas. Resulta fácil entonces confundir la fantasía con la realidad, y sufrir terriblemente por la incertidumbre de lo que pueda pasar. Libros que dan calma. Seis formas de exagerar los peligros
viernes, 20 de noviembre de 2009
XI JORNADAS FOTOGRÁFICAS FUENLABRADA


Fotos: Concejala de Cultura Maribel Barrientos, José María Mellado y miembros de la Asociación Fotográfica "La Paz"

XI JORNADAS FOTOGRÁFICAS FUENLABRADA. ASOCIACIÓN FOTOGRÁFICA "LA PAZ" FUENLABRADA.
Del 19 de noviembre de 2009 al 31 de enero de 2010 exposición PAISAJE, EL ETERNO RETORNO del fotógrafo JOSÉ MARÍA MELLADO.
Del 19 de noviembre al 13 de diciembre. Exposición de la ASOCIACIÓN FOTOGRÁFICA LA PAZ, Naturaleza, Retratos y Nocturnas. Sala C, Centro de Arte Tomás y Valiente.
Encuentros con el Arte con el fotógrafo José María Mellado en el salón de actos de la Escuela de Música Dionisio Aguado, en el Centro de Artes Tomás y Valiente de Fuenlabrada. Calle Leganés, 51, el próximo día 2 de diciembre, a las 19 horas. Tel. 91 492 11 20
jueves, 19 de noviembre de 2009
Los candados de los enamorados.

En Roma, en el puente Milvio, las parejas de enamorados colocan un candado con sus nombres, lo cierran y tiran la llave al río Tiber. La idea partió de una novela de Federico Moccia llevada al cine por el director Luis Pietro, en el año 2007, titulada “Ho voglia di Te”.
Como toda moda que se precie ha tenido reflejo en otros lugares del mundo, como el puente sevillano de Triana, o el parisino (en la foto) de Passerelle des Arts –La pasarela del Arte-.
Como toda moda que se precie ha tenido reflejo en otros lugares del mundo, como el puente sevillano de Triana, o el parisino (en la foto) de Passerelle des Arts –La pasarela del Arte-.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Los piratas somalíes
Aquí puedes ver un vídeo que nos ofrece otra interpretación del tema de los “piratas somalíes” y que, como sucede habitualmente, se aleja de la visión oficialista que nos enseñan los medios de comunicación.
martes, 17 de noviembre de 2009
El retrato.

“El pintor que se esfuerza por representar la realidad ha de trascender su propia percepción. Debe superar los mecanismos mismos de su mente que crean objetos de las imágenes o hacer caso omiso de ellos. …El artista, como el ojo, ha de proporcionar imágenes verdaderas y las claves de la distancia para contar sus mentiras mágicas.” Colin Blakemore.
lunes, 16 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
“Güemesinos”
Atrapado en la insidiosa tela de araña de la Red, el consejero Güemes (consejos vendo que para mí no tengo) se excusa y recusa las perlas falsas que se engarzaron, sin su conocimiento ni consentimiento, en el collar de su blog y recurre a su ingenuidad y a su inexperiencia en el manejo de las herramientas informáticas, reconoce que lleva poco tiempo enredado y afirma ser "ingenuo, pero no homófobo". Por lo visto, su blog era un desastroso cajón de sastre donde cada cual entraba como Juanjo por su casa, dejaba su deposición, su cagadita de mosca cojonera, y se escabullía sin dejar más huella. Tan ingenuo e inexperto resulta Juan José Güemes que ni siquiera sabe explicar el funcionamiento de esos blogs que carga el diablo y que no supervisa ni Dios. "El que tenga un blog, que lo cuide, que lo cuide, la salud de su blog que no la olvide, que no la olvide". Por la supuesta puerta falsa del diccionario "progresí", se colaron definiciones perversas que harían enrojecer a todos menos a un consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Resulta difícil discernir qué entradas del diccionario corresponden al titular del blog, por eso nos lo aclara, el sólo introdujo dos memeces de libro en esta miscelánea de necedades, dos memeces inofensivas, "trasvase" y "brotes verdes". Reconforta saber que en las entradas referentes a temas de su presunta competencia sanitaria, el ingenuo bloguero no tuvo arte, ni parte. Suyas no fueron las definiciones aberrantes de aborto, gay o células madre, dignas de figurar en esas antologías que recogen los disparates de los exámenes escolares. Está claro que el consejero debería someterse voluntariamente a un curso de reciclado intelectual y a un cursillo básico para el manejo sin traumas de Internet, humillantes disciplinas para un sabelotodo que presume de labia y de flequillo. Pero el consejero ha salido de la trampa, urdida por él mismo y sus adláteres, sin cortarse un pelo y seguirá dando lecciones de privatización sanitaria desde su condición de economista neoliberal con máster en mercados financieros. Más aquí
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Comunistas.
A raíz del XVIII congreso del PCE este periódico nos presentaba a una joven promesa del comunismo, la camarada López Barceló. A sus 26 años, López Barceló ha sido ya candidata a las elecciones europeas y hoy trabaja en el área de juventud de Izquierda Unida. López Barceló sigue la estela de los líderes actuales que se curten en el asalariamiento político desde pequeños. Nuestra camarada reflexionaba sobre el hecho de ser comunista hoy. A juzgar por sus respuestas, es posible enfrentarse a esta ideología con la misma inalterada ilusión que en las vísperas de la toma del Palacio de Invierno. Un siglo, el XX, no es nada. Según ella, hay que observar la historia soviética desde un punto de vista "positivo": "la URSS liberó los campos de concentración alemanes". Desde luego hay que ser tremendamente positiva para olvidarse de los muchos millones de muertos en el Gulag.
El positivismo de nuestra camarada no se detiene en su peculiar memoria histórica, también se ejerce sobre el presente: en la misma semana en que Yoani Sánchez era retenida por la policía cubana, nuestra camarada nos informaba de que hay más presos políticos en España que en Cuba. En cuanto a los últimos fusilamientos de Castro: "¿Es que unos fusilamientos manchan un régimen para siempre?". Pero hay una sombra que altera su edificante optimismo, ay: el aniversario del derrumbamiento del muro de Berlín. ¿Cómo alegrarse del fin de una ilusión?
"No tengo que pedir perdón por ser comunista", declaraba Centella, el nuevo secretario general, y repetía, como un mantra, la joven militante. Una esperaría que tras esta frase los comunistas que no tienen que pedir perdón efectuaran un inequívoco corte quirúrgico entre el pasado y el hoy. Pero no. Según López Barceló, la gran enseñanza recibida de los viejos camaradas es "no desistir nunca". Así les va. Elvira Lindo. El País 11 noviembre 2009.
El positivismo de nuestra camarada no se detiene en su peculiar memoria histórica, también se ejerce sobre el presente: en la misma semana en que Yoani Sánchez era retenida por la policía cubana, nuestra camarada nos informaba de que hay más presos políticos en España que en Cuba. En cuanto a los últimos fusilamientos de Castro: "¿Es que unos fusilamientos manchan un régimen para siempre?". Pero hay una sombra que altera su edificante optimismo, ay: el aniversario del derrumbamiento del muro de Berlín. ¿Cómo alegrarse del fin de una ilusión?
"No tengo que pedir perdón por ser comunista", declaraba Centella, el nuevo secretario general, y repetía, como un mantra, la joven militante. Una esperaría que tras esta frase los comunistas que no tienen que pedir perdón efectuaran un inequívoco corte quirúrgico entre el pasado y el hoy. Pero no. Según López Barceló, la gran enseñanza recibida de los viejos camaradas es "no desistir nunca". Así les va. Elvira Lindo. El País 11 noviembre 2009.
martes, 10 de noviembre de 2009
Tecnología de vuelo compartido.
Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta el vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo...
Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa V invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común". Eduardo Galeano en Le Monde Diplomatique.
Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa V invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común". Eduardo Galeano en Le Monde Diplomatique.
lunes, 9 de noviembre de 2009
El lenguaje.

“Por el lenguaje se define mi presencia en el mundo: me siento, y me he sentido desde siempre, un escritor. Mi ocupación constante ha consistido en dar forma verbal por escrito a las ocurrencias de mi fantasía.
Si bien no he querido nunca hacer de ello una profesión en el sentido de económico modus vivendi, este último -es decir, mi profesión- ha estado también ligado en mí a la expresión, tanto oral como literaria, en cuanto que he sido periodista, y sobre todo en mi calidad de catedrático; un catedrático que no sólo dictaba enseñanzas en varia materia, sino que a la vez publicaba ensayos y libros de tema, tono y alcance intelectual.
Esto es lo que me ha definido y me ha calificado socialmente; pero no es menos cierto que si yo he estado siempre ligado al idioma de un modo muy particular y específico, tal condición es común a todos los seres humanos en general, tanto que por ella se distingue a nuestra especie biológica del resto de los vivientes. Solemos creer, quizá por engreimiento, que el hombre supera en cuanto a sus facultades mentales al resto de las criaturas que pueblan el universo. No estoy tan seguro, pues quizás una observación atenta descubre pronto en otras especies sutilezas y habilidades tales que bien podría envidiar la nuestra.
Pero en cualquier caso, y aunque algunas bestias sean capaces de imitar, e imiten con bastante fidelidad, los sonidos que constituyen un idioma humano para reproducir nuestros vocablos, ninguna ha sido capaz de mostrar, ni de lejos, la riqueza y versatilidad de nuestro lenguaje articulado.
Nuestras palabras sirven no sólo para ayudarnos a indagar en los misterios del universo, sino también, lamentablemente, para intentar engañarnos los unos a los otros, de donde proceden las distintas formas de superchería; o lo que quizás sea peor, hasta la mera vacuidad a que parece aludir la famosa queja de Hamlet: Words, words, words (palabras, palabras, palabras).
No hace falta ser ni poeta ni gramático ni filólogo ni de cualquier otro modo estar ligado por vocación innata a la lengua para que ésta resulte ser algo inherente a la humana condición. Pues las palabras que todos empleamos aspiran a tener sentido o, mejor dicho, no pueden dejar de tenerlo: significan siempre un algo; y así, el conjunto de las significaciones que integran la riqueza de una lengua presta espacio a una esfera distinta y superior a aquella de las cosas materiales en cuyo ámbito, de todos modos, como vivientes, como miembros de una especie zoológica, nos encontramos.” Francisco Ayala.
Si bien no he querido nunca hacer de ello una profesión en el sentido de económico modus vivendi, este último -es decir, mi profesión- ha estado también ligado en mí a la expresión, tanto oral como literaria, en cuanto que he sido periodista, y sobre todo en mi calidad de catedrático; un catedrático que no sólo dictaba enseñanzas en varia materia, sino que a la vez publicaba ensayos y libros de tema, tono y alcance intelectual.
Esto es lo que me ha definido y me ha calificado socialmente; pero no es menos cierto que si yo he estado siempre ligado al idioma de un modo muy particular y específico, tal condición es común a todos los seres humanos en general, tanto que por ella se distingue a nuestra especie biológica del resto de los vivientes. Solemos creer, quizá por engreimiento, que el hombre supera en cuanto a sus facultades mentales al resto de las criaturas que pueblan el universo. No estoy tan seguro, pues quizás una observación atenta descubre pronto en otras especies sutilezas y habilidades tales que bien podría envidiar la nuestra.
Pero en cualquier caso, y aunque algunas bestias sean capaces de imitar, e imiten con bastante fidelidad, los sonidos que constituyen un idioma humano para reproducir nuestros vocablos, ninguna ha sido capaz de mostrar, ni de lejos, la riqueza y versatilidad de nuestro lenguaje articulado.
Nuestras palabras sirven no sólo para ayudarnos a indagar en los misterios del universo, sino también, lamentablemente, para intentar engañarnos los unos a los otros, de donde proceden las distintas formas de superchería; o lo que quizás sea peor, hasta la mera vacuidad a que parece aludir la famosa queja de Hamlet: Words, words, words (palabras, palabras, palabras).
No hace falta ser ni poeta ni gramático ni filólogo ni de cualquier otro modo estar ligado por vocación innata a la lengua para que ésta resulte ser algo inherente a la humana condición. Pues las palabras que todos empleamos aspiran a tener sentido o, mejor dicho, no pueden dejar de tenerlo: significan siempre un algo; y así, el conjunto de las significaciones que integran la riqueza de una lengua presta espacio a una esfera distinta y superior a aquella de las cosas materiales en cuyo ámbito, de todos modos, como vivientes, como miembros de una especie zoológica, nos encontramos.” Francisco Ayala.
sábado, 7 de noviembre de 2009
La Laguna Negra

A poco más de 50 kilómetros de Soria, a 1.780 m. de altura, se encuentra unos de los parajes naturales más bonitos de España: La Laguna Negra. Depósito de agua de origen glaciar, rodeada de paredes rocosas, pinos, hayas y helechos, inspiración de escritores y poetas como Antonio Machado
…“A la vera de la fuente
…“A la vera de la fuente
quedó Alvargonzález muerto.
Tiene cuatro puñaladas
Tiene cuatro puñaladas
entre el costado y el pecho,
por donde la sangre brota,
más un hachazo en el cuello.
Cuenta la hazaña del campo
Cuenta la hazaña del campo
el agua clara corriendo,
mientras los dos asesinos
huyen hacia los hayedos.
Hasta la Laguna Negra,
Hasta la Laguna Negra,
bajo las fuentes del Duero,
llevan el muerto, dejando
detrás un rastro sangriento,
y en la laguna sin fondo,
que guarda bien los secretos,
con una piedra amarrada a los pies,
tumba le dieron.”…
…”Llegaron los asesinos
…”Llegaron los asesinos
hasta la Laguna Negra,
agua transparente y muda
que enorme muro de piedra,
donde los buitres anidan
y el eco duerme, rodea;
agua clara donde beben
las águilas de la sierra,
donde el jabalí del monte
y el ciervo y el corzo abrevan;
agua pura y silenciosa
que copia cosas eternas;
agua impasible que guarda
en su seno las estrellas.
¡Padre!, gritaron; al fondo
¡Padre!, gritaron; al fondo
de la laguna serena
cayeron, y el eco ¡padre!
repitió de peña en peña.”
Antonio Machado. La tierra de Alvargonzález.
Antonio Machado. La tierra de Alvargonzález.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)