martes, 26 de mayo de 2015

Agua, comienzo sin pausa


Foto Sebas Navarrete, mayo 2015

Foto Sebas Navarrete, mayo 2015

El movimiento ya es la forma. El fluir se ha convertido en obra conseguida. Pero todo no ha hecho más que empezar porque el agua sabe ser, sobre todo, comienzo sin pausa. Fluir es también fundar todos los otros movimientos. Los del paisaje mismo, los de la vida, y cuando estos dos se encuentran, sencillamente mana la belleza, que no otros propósitos tiene el agua cuando se viste de vida.

Luego, las aguas se enamoran del movimiento y vuelan, surgen, se abisman, tienen vértigo, viajan y al hacerlo beben aire. La espuma y la burbuja son consecuencias del sin fin afán nómada de lo líquido, de su capacidad para mezclarse con todo, incluso con la invisible atmósfera, que nos deja como huella esa levedad de las espumas.


Extraído de “Agua” de Joaquín Araújo.