miércoles, 14 de mayo de 2014

Un anhelo insaciable.


Foto Sebas Navarrete

Siempre nos falta algo. Si disfrutamos de un matrimonio sólido, pensamos en la pasión febril de una aventura. Si protagonizamos una aventura febril, desearíamos tener una pareja estable. Siempre estamos aguardando un cambio en nuestra vida, viéndole un defecto que hay que subsanar, esperando un regalo del cielo. Como seres incompletos, estamos condenados a un anhelo insaciable, a un afán y un deseo que se niega a verse satisfecho. Extraído de “El libro de los vicios” de Adam Soboczynski. Editorial Anagrama.