miércoles, 8 de enero de 2014

Caridad y solidaridad


Cambiemos nuestra forma de pensar.

Es preocupante que mientras vemos cómo la pobreza se extiende a nuestro lado no seamos capaces de hacer nada, incluso pensando de forma egoísta que los próximos podemos ser nosotros. Preferimos curar nuestra culpa donando ropa o colaborando económicamente con la compra de juguetes o comida para los más necesitados, en vez de pensar por qué ocurren estas desgracias e indignarnos con la situación existente y como consecuencia rebelarnos luchando, de forma cívica y constructiva, por cambiarla. Confundimos pues caridad con solidaridad.

La caridad es simplemente que los más poderosos, o los que pueden, se curen de sus culpas donando bienes materiales para paliar la situación de aquellos que sufren los daños colaterales de un sistema que permite que unos pocos tengan demasiado, mientras otros muchos tienen muy poco, sin ninguna intención de cambiar las cosas. Por su parte la solidaridad es una relación entre iguales, afectados y no afectados, que entienden que existe una situación injusta y se unen para conseguir sobrepasarla y buscar soluciones.

Dejemos ya de pensar en clave cristiana y pensemos en clave social, si queremos un mundo más justo debemos ser menos caritativos y más solidarios.— Carta al director, El País 28 de diciembre 2013, de Juan Francisco Rodríguez Gómez, Tordesillas Valladolid.