martes, 13 de agosto de 2013

Las calles de Madrid y la regalía de aposento

Foto Sebas Navarrete
Foto Sebas Navarrete

En 1749, con el fin de facilitar la recaudación de impuestos, se realizó la llamada Visita General de Regalía de Aposento (ver 1), consistente en una relación detallada de las casas y manzanas que había en Madrid.

De ello resultó que había 557 manzanas y 7.049 casas, lo que dio lugar a que en 1765 se numeraran todas las casas y manzanas con azulejos de porcelana.

Todavía se pueden ver en las esquinas de los edificios y encima de las puertas del casco antiguo las placas de la Visita General que se colocaron en esa época con el rótulo "Visita G. Manzana nº...", pero, a pesar de esta medida, se produjeron algunos problemas.

Uno de ellos fue que se numeraron las casas por manzanas, por lo que en cada calle existían números repetidos, lo que provocaba numerosas confusiones a la hora de localizar una casa determinada.

Otro de los problemas fue el hecho de que había hasta cinco vías con el mismo nombre y calles con varias denominaciones.

Por este motivo, en 1835, el marqués viudo de Pontejos, corregidor de la Villa, ordenó numerar las calles y poner el nombre de éstas en sus dos extremos.

Desde entonces la numeración parte del punto más cercano a la Puerta del Sol, situando los pares en la acera de la derecha y los impares en la izquierda. En cuanto a las plazas, hasta 1860 no se dispuso la numeración correlativa.


(1) Regalía de aposento. De origen medieval, consistía en la obligación de ceder la mitad de la propia vivienda para alojar temporalmente a los funcionarios reales. En la Edad Media e inicios de la Moderna, al ser la Corte castellana itinerante, esa carga era generalmente breve, pues afectaba a una determinada población solo durante el tiempo en el que el rey y la corte permanecían en él. Cuando en 1561 Felipe II decide establecer la Corte en Madrid, la Carga de aposento pasa a ser soportada únicamente por los madrileños. Para mejorar la equidad del impuesto se realizó una visita general de todas las casas de la ciudad que detectara las anomalías existentes. El trabajo, muy ambicioso, dio como fruto el levantamiento de la Planimetría General de Madrid y el Catastro de la Villa y Corte, entre 1749 y 1759