miércoles, 19 de junio de 2013

Lugares que amamos

Ribadesella (Asturias) foto Sebas Navarrete

Lugares que amamos, de Ivan V. Lalic.

Los lugares que una vez amamos existen sólo por nosotros.
¿Espacios destruidos? Sólo una ilusión en la constancia del tiempo:
los lugares que amamos no podemos abandonarlos,
los lugares que amamos juntos, juntos, juntos…

Y esa habitación ¿es realmente una habitación o un abrazo?
Tras la ventana ¿hay una calle o años?
Y la ventana no es más que la huella dejada por
la primera lluvia que entendimos, en uno de los innumerables retornos;

y este muro no define la habitación, tal vez la noche
en que tu hijo comenzó a moverse en tu sangre dormida,
un hijo como una mariposa de fuego en tu pasillo de espejos
aquella noche en que tu propia luz te amedrentó…

Y esta puerta se abre a cualquier tarde
que la sobreviva, habitada por siempre
por tus movimientos casuales, mientras caminabas,
como fuego en el cobre, cada vez más hondo en mi memoria;

cuando marchas, el espacio se derrama como el agua tras de ti.
No mires atrás: nada existe fuera de ti.
El espacio no es sino tiempo que adopta una forma nueva.
Habitamos, superpuestos, todos los lugares que una vez amamos.