jueves, 9 de mayo de 2013

Las cosas pequeñas

Telaraña con el recio de la mañana en las costa asturiana. Foto Sebas Navarrete

Le gustaban las cosas pequeñas. Le enseñaban el bosque, pero ella se detenía en la brizna de hierba pequeña, a sus pies. Del mar, formidable, le interesó más que nada el abanico de espuma blanca que dejaba la marea en retirada entre sus piernas. De la montaña, la senda como cordel en zigzag que le llevó hasta ella.
Ante los elefantes, en el zoológico, no pudo apartar la mirada de la hormiga que trepaba desafiante por la pernera de su pantalón rosa. De la bicicleta roja y reluciente que le regalaron le gustó el timbre, que hizo sonar sin descanso.
Le mostraron un atardecer hermoso, recortable portentoso de nubes doradas: le fascinó el reflejo en sus zapatos.
Del amor de su madre supo ver los motivos.
Y en los ojos de él, lo que una vez vio en ella.

Extraído de “Aquí yacen dragones” de Fernando León de Aranoa. Editorial  Seix Barral.