jueves, 4 de mayo de 2017

La palabra libro está muy cercana a la palabra libre...

Cádiz, abril 2017. Foto Sebastián Navarrete

Cádiz, abril 2017. Foto Sebastián Navarrete

El libro


La palabra libro está muy cercana a la palabra libre; sólo la letra final las distancia: la o de libro y la e de libre. No sé si ambos vocablos vienen del latín liber (libro), pero lo cierto es que se complementan perfectamente; el libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres. Libres de la ignorancia y de la ignominia, libres también de los demonios, de los tiranos, de fiebres milenarias y turbios legionarios, del oprobio, de la trivialidad, de la pequeñez. El libro afirma la libertad, muestra opciones y caminos distintos, establece la individualidad, al mismo tiempo fortalece a la sociedad, y exalta la imaginación. Ha habido libros malditos en toda la historia, libros que encarcelan la inteligencia, la congelan, y manchan a la humanidad, pero ellos quedan derrotados por los generosos, como el Quijote, La guerra y la paz, las novelas de Galdós, todo Dickens, todo Shakespeare, La montaña mágica, lo poemas de Whitman, y los de Rubén Darío, López Velarde, Pablo Neruda y Octavio Paz, Antonio Machado, Luis Cernuda y tantísimos más que derrotan a los otros. Si el hombre no hubiese creado la escritura no habríamos salido de las cavernas. A través del libro conocemos todo lo que está en nuestro pasado. Es la fotografía y también la radiografía de los usos y costumbres de todas las distintas civilizaciones y sus movimientos. Por los libros hemos conocido el pensamiento chino, griego, árabe, el de todos los siglos y todas las naciones. En fin, el libro es para nosotros un camino de salvación. Una sociedad que no lee, es una sociedad sorda, ciega y muda. Sergio Pitol, premio Cervantes 2005.