viernes, 11 de noviembre de 2016

Un día especial

Nantes, Francia. Foto Sebastián Navarrete

El tiempo no tiene por qué destruir la belleza, igual que la costumbre no gasta el amor, lo pule igual que pule una herramienta el trabajo de las manos. Ambos, la belleza física, el amor, adquieren con los años una profundidad y una densa dulzura mucho más tangible, y también más excitante, que los espejismos de lo nuevo. 

Extraído de “El atrevimiento de mirar” de Antonio Muñoz Molina. Editorial Galaxia Gutenberg.