miércoles, 12 de marzo de 2014

Fuerza y ternura

Criel Surmer, Francia. Foto Sebas Navarrete

El hombre, que ha sido capaz de levantar inmensos edificios, de hacer desaparecer montañas enteras, de abrir canales y de cruzar puentes sobre el mar, no ha conseguido que vuelva a levantar los parpados un niño que acaba de morir. A veces lo más voluminoso y pesado es lo más fácil de mover. Piedras enormes en la caja de un camión, vagones cargados de metales pesados. Y fíjate, lo que guardas dentro de ti, lo que piensas, lo que deseas, que al parecer, no pesa nada, no hay forzudo que sea capaz de echárselo al hombro y cambiarlo de sitio. No hay camión que lo mueva. Conseguir que te llegue a querer alguien que te desprecia o a quien le eres indiferente es bastante más difícil que tumbarlo a porrazos. Los hombres pegan por impotencia. Creen que pueden conseguir por la fuerza lo que no son capaces de conseguir con la ternura, con la inteligencia. Extraído de “En la orilla” novela de Rafael Chirbes, editorial Anagrama.