jueves, 25 de febrero de 2021
martes, 23 de febrero de 2021
viernes, 19 de febrero de 2021
“Echo de menos la pestilencia de las piedras de carburo, las manos paralizadas por las bajas temperaturas, la emoción de caminar por el hilo azul del cielo, el olor de mi compañero en la tienda, el miedo brutal que te devuelve a la vida, vivir en la intensidad constante. La belleza del frío: todo aquello que me hizo libre”. Chus Lago. El espejo de hielo.
jueves, 18 de febrero de 2021
miércoles, 17 de febrero de 2021
martes, 16 de febrero de 2021
lunes, 15 de febrero de 2021
viernes, 12 de febrero de 2021
miércoles, 10 de febrero de 2021
martes, 9 de febrero de 2021
lunes, 8 de febrero de 2021
viernes, 5 de febrero de 2021
Cansado de los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje...
Cansado de los que
llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la
isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no
tiene palabras.
¡Las páginas no
escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con
huellas de pezuñas de corzo sobre la nieve.
Lenguaje, pero no
palabras.
Tomas Transtömer.
miércoles, 3 de febrero de 2021
martes, 2 de febrero de 2021
lunes, 1 de febrero de 2021
viernes, 29 de enero de 2021
jueves, 28 de enero de 2021
miércoles, 27 de enero de 2021
martes, 26 de enero de 2021
Para Yoly, que seguro recordará un momento tan especial como el que nos cuenta aquí Joaquín Araújo.
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| Valle de Aosta, Italia. Sebas Navarrete |
Como el corzo rescatado tenía una
herida considerable me lo llevé en brazos hasta la tiná de las cabras. ¡Cómo
temblaba en mis brazos!
Lo curé y mantuve en el seno de mi rebaño algunos días. Cuando comprobé que se había recuperado procedí a liberarlo. De nuevo en brazos lo acerqué al borde del bosque y lo dejé en el suelo. Se levantó, dio tres o cuatro pasos y se paró para mirarme. Estoy seguro de no haber recibido un agradecimiento más emocionante en mi vida. El tímido, bello, poético corzo con ojos de rara caoba me regaló, en el lenguaje universal sin palabras que son las miradas una gratitud que sigue dando sentido a mi vida.
Tengo siempre en la memoria este verso de Emily Dickinson:
Si ayudo a un desmayado petirrojo
y lo llevo de nuevo hasta su
nido,
no habré vivido en vano.
“Los árboles te enseñan a ver el
bosque” Joaquín Araújo.




































