Cuando mi caballo
lento
coma tallos con
rocío,
cuando la niebla
del río
empañe el muro del
viento,
cuando el verano
violento
ponga el llano
carmesí
y la escarcha deje
en mí
alfileres de
lucero,
te digo, porque te
quiero,
que me moriré por
ti.
Federico García
Lorca

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¿Y como voy a saber lo que pienso si no lo he dicho todavía? E.M. Forster.
Te doy las gracias por opinar y participar. Saludos.