domingo, 3 de enero de 2016

Necrópolis de Arteara, Gran Canaria, cinco instantes

Necrópolis de Arteara, Gran Canaria. Diciembre 2015. Foto Sebastián Navarrete

Necrópolis de Arteara, Gran Canaria. Diciembre 2015. Foto Sebastián Navarrete
Necrópolis de Arteara, Gran Canaria. Diciembre 2015. Foto Sebastián Navarrete
Necrópolis de Arteara, Gran Canaria. Diciembre 2015. Foto Sebastián Navarrete
Necrópolis de Arteara, Gran Canaria. Diciembre 2015. Foto Sebastián Navarrete

La necrópolis de Arteara es el mayor cementerio de los aborígenes de Gran Canaria , los Canarii. Se encuentra junto a la localidad de Arteara, en la margen derecha del barranco de Fataga, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, en el Sur de la isla de Gran Canaria. Consta de más de 809 enterramientos tumulares, construidos aprovechando las piedras que recubren la zona, consecuencia de un espectacular derrumbe de la montaña adyacente denominada de La Cogolla. Ofrece una extensión de 37.535 metros cuadrados rodeados en sus inicios por un muro de piedra seca, que hoy todavía se intuye en varios lados de todo el perímetro.

Construidos en piedra seca, presentan una cista donde se coloca el cadáver a modo de caja mortuoria de piedra seca y una estructura superpuesta o torreón que la cubre. Dispuestos sin ninguna razón aparente en todo este enclave, con distintas configuraciones estructurales como por ejemplo: troncocónica, piramidal, circular, rectangular, etc.

En cuanto a la cronología, una datación obtenida en este yacimiento ofrece la fecha del siglo V a. C., (2500 años de uso de este cementerio aborigen).

Ocurren dos fenómenos arqueo-astronómicos en los equinoccios:

El primero y más espectacular es cuando amanece por el lado del Barranco de Amurga, donde justamente existe una depresión [convexa] de la cordillera donde justamente el Sol sale e incide un rayo de luz solar, directamente en un túmulo conocido con el topónimo de la sepultura del Rey.

El segundo fenómeno es un doble orto-solar.

Fuente Wikipedia.